Memoria

Retención breve de información presentada una sola vez. No se entrena memorizando más, sino codificando mejor.

Última actualización: 8 de agosto de 2026 · Psicotécnicos

Convocatoria 43 Cómo se califica esta prueba. Los psicotécnicos de aptitudes son la parte c) de la tercera prueba, con una duración máxima de 60 minutos, y se corrigen con la misma fórmula con penalización que el examen de conocimientos. El resultado es apto o no apto, y la puntuación mínima exigible la fija el tribunal, no las bases. Resolución de 7 de julio de 2026, BOE núm. 167, de 10 de julio de 2026.

Datos clave

TipoMemoria a corto plazo
PresentaciónUna sola vez, tiempo limitado
ModalidadesVisual y verbal
ClaveCodificación, no repetición

Las pruebas de memoria presentan un material —imágenes, rostros, datos, textos breves— durante un tiempo limitado y preguntan después sobre él. Evalúan memoria a corto plazo y capacidad de codificación rápida, no memoria enciclopédica.

Tienen relación directa con la función policial: retener una descripción, una matrícula o la disposición de un lugar tras una observación breve es una tarea real del oficio.

Qué mide el ítem y cómo se construye

Un ítem de memoria tiene dos tiempos y solo el primero admite estrategia. Durante la exposición se presenta un material —una lámina, una lista, un texto breve— durante un tiempo fijo que no controlas. Durante la recuperación se pregunta sobre él sin que puedas volver a mirarlo. Lo que se mide no es cuánto retienes, sino cómo de bien decides qué retener en los primeros segundos.

El material excede deliberadamente lo que cabe en la memoria de trabajo. No es un defecto del ítem: si todo el mundo pudiera retenerlo entero, la prueba no distinguiría a nadie. De ahí que la instrucción sensata sea la contraria a la intuitiva: no intentes abarcarlo todo, elige.

Las preguntas se redactan después del material y con un criterio muy concreto: apuntan a lo que la memoria reconstruye en lugar de recordar. Cantidades, posiciones relativas, atribuciones cruzadas —quién llevaba qué, qué dato correspondía a qué nombre— y elementos que no encajan del todo en la escena.

El distractor típico de este formato. El detalle verosímil que no estaba. La memoria rellena huecos con lo que resultaría esperable, y la alternativa incorrecta se construye justo con eso: un objeto que encajaría en la escena, un nombre coherente con la lista. Su variante es el intercambio: los dos datos aparecían, pero asignados al revés. Contra ambos solo sirve una regla, la de no aceptar como recuerdo lo que solo es plausible.

Las dos modalidades

El principio que lo cambia todo: codificar, no repetir

La reacción instintiva ante un material que hay que retener es repetirlo mentalmente. Es la estrategia menos eficiente que existe: la repetición mantiene la información viva mientras se repite y se pierde en cuanto la atención se desplaza.

Codificar significa dar sentido. La memoria retiene mucho mejor lo que ha procesado con profundidad. Convertir un dato en imagen, asociarlo a algo conocido o encontrarle una estructura multiplica la retención respecto a repetirlo. Es la diferencia entre almacenar y comprender.
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Técnicas que funcionan

  1. Agrupar: dividir una secuencia larga en bloques de tres o cuatro. La memoria de trabajo opera con grupos, no con elementos sueltos.
  2. Asociar: vincular cada dato nuevo con algo ya conocido. Cuanto más vívida la asociación, mejor se sostiene.
  3. Estructurar: buscar orden, categoría o patrón en el material antes de intentar retenerlo.
  4. Visualizar: convertir información verbal en imagen mental, un formato más resistente.
  5. Recorrer con orden fijo: en material visual, explorar siempre en la misma secuencia para no dejar zonas sin mirar.

Los errores frecuentes

Gestión del tiempo

El reparto es peculiar. En la exposición el reloj lo pone la prueba y lo único que decides es el orden en que miras: los primeros segundos para el recorrido completo y el recuento, los últimos para repasar lo distintivo. Quedarse atrapado en un detalle durante toda la exposición es el desperdicio más caro de este bloque, porque no hay segunda oportunidad.

En la recuperación, en cambio, la decisión es tuya y hay aritmética detrás. La prueba se corrige con la fórmula de la convocatoria: 0,1 por acierto y −0,05 por error. Con tres alternativas, la penalización es exactamente neutra —responder al azar vale lo mismo que dejar en blanco, cero—, pero descartar una sola alternativa convierte la respuesta en +0,025 puntos esperados.

Por qué esto importa especialmente en memoria. El recuerdo parcial descarta casi siempre. Puede que no sepas cuántas personas había, pero sabes que no eran ocho; puede que no recuerdes el nombre, pero sabes que no empezaba por be. Ese resto de información, que parece inútil, es exactamente lo que hace rentable responder. Dejar en blanco un ítem de memoria del que conservas una impresión vaga es tirar 0,025 puntos, y en un bloque entero la suma no es despreciable.

Con un máximo de 60 minutos para el conjunto de la prueba, tampoco conviene rumiar. Si a los quince segundos el recuerdo no aparece, no va a aparecer: aplica lo que descartes y sigue.

Cómo detectar tu nivel

La forma más rápida de saber dónde estás no es hacer más tests, sino un ejercicio con material real. Observa una escena cotidiana diez segundos —un escaparate, un portal, una mesa—, aparta la vista y anota todo lo que recuerdes. Después compáralo con la realidad y clasifica los fallos: omisiones (no lo miraste), imprecisiones (lo miraste y lo recuerdas mal) e invenciones (recuerdas algo que no estaba).

Las omisiones indican un problema de recorrido y se corrigen con orden fijo de exploración. Las imprecisiones señalan codificación superficial y se corrigen verbalizando. Las invenciones son las más graves y también las más informativas: revelan que estás reconstruyendo, que es justo lo que los distractores esperan. El error de método específico de este bloque es repetir mentalmente en lugar de codificar: la repetición sostiene la información mientras dura y la deja caer en cuanto la atención se mueve, que es exactamente cuando llega la pregunta.

La frontera con los tipos vecinos

Esta página cubre el bloque completo; las dos modalidades tienen guía propia porque se entrenan con material distinto y fallan por motivos distintos. En memoria verbal el enemigo es el efecto de posición —el centro de las listas se pierde— y la interferencia entre elementos parecidos; la técnica que más rinde es agrupar. En memoria visual el enemigo es la selección: hay más información de la que cabe y la mayoría es irrelevante; la técnica que más rinde es el recorrido ordenado con recuento.

Y conviene no confundir el bloque entero con la atención y percepción, aunque compartan material gráfico y presión de tiempo. La diferencia es simple: en atención el estímulo está delante mientras respondes y lo que se mide es la velocidad de comparación; en memoria ha desaparecido y lo que se mide es la calidad de la codificación. Entrenar barridos cuando lo que falla es la retención no mejora nada. Ambos se califican dentro de la prueba de aptitudes que resume el hub de psicotécnicos.

Cómo entrenar

Con práctica breve y diaria, más que con sesiones largas: la memoria de trabajo se fatiga rápido y una sesión extensa produce sobre todo cansancio.

Un ejercicio doméstico eficaz: observar una escena cotidiana durante diez segundos —un escaparate, una calle, un portal— y después anotar todo lo recordado. Comparar con la realidad revela qué se te escapa sistemáticamente, y esa información vale más que cien repeticiones a ciegas.

Preguntas frecuentes

¿Qué tipo de memoria evalúan?

Memoria a corto plazo y capacidad de codificación rápida: se presenta un material una sola vez durante un tiempo limitado y se pregunta después sobre él, en modalidad visual o verbal.

¿Se puede mejorar la memoria?

El rendimiento mejora bastante, aunque no por aumentar la capacidad de base sino por usar mejores estrategias de codificación: agrupar, asociar, estructurar y visualizar en lugar de repetir.

¿Conviene responder un ítem de memoria del que solo tengo una impresión vaga?

Sí. Esa impresión suele bastar para descartar una alternativa, y con la corrección de la prueba una opción eliminada convierte la respuesta en 0,025 puntos esperados. Solo el desconocimiento total equivale a dejarlo en blanco.

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Fuentes oficiales

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