Simulacros de examen
Un simulacro no mide cuánto sabes: entrena cómo rindes en 50 minutos. La diferencia cambia por completo cómo deberías usarlos.
Última actualización: 8 de agosto de 2026 · Examen de conocimientos
Datos clave
| Formato a replicar | 100 preguntas · 50 minutos |
|---|---|
| Penalización | Media respuesta por error |
| Frecuencia inicial | 1 cada dos semanas |
| Frecuencia final | 1–2 por semana |
El simulacro es la herramienta más malinterpretada de una oposición. La mayoría lo usa como termómetro —«a ver qué nota saco»— y esa lectura desperdicia casi todo su valor. Un simulacro es un ensayo de condiciones.
De ahí la primera regla: un simulacro que no reproduce las condiciones reales no es un simulacro, es una tanda de preguntas.
Qué condiciones hay que replicar
- 100 preguntas y 50 minutos, cronómetro visible y sin pausas.
- Penalización aplicada al calcular la nota. Sin ella el resultado está inflado.
- Sin consultar nada, ni siquiera «solo esta duda».
- A ser posible, a la misma hora del día prevista para el examen.
- Encadenando psicotécnicos a continuación cuando quieras entrenar resistencia, porque el día real es una jornada de pruebas seguidas.
La aritmética que los hace comparables
Dos simulacros solo son comparables si se corrigen igual, y la corrección la fija la convocatoria: [A − E/(n−1)] × 10/P. Con tres alternativas y cien preguntas se reduce a una cuenta que puedes hacer de cabeza: acierto +0,1, error −0,05, blanco 0; es decir, aciertos menos la mitad de los errores, dividido entre diez.
De esa proporción sale la propiedad que ordena toda la práctica. Con tres opciones, responder sin ninguna información tiene un valor esperado de exactamente cero —(1/3) × 0,1 + (2/3) × (−0,05) = 0—, el mismo que dejar la pregunta en blanco. La penalización no castiga: neutraliza. Y en cuanto descartas una sola alternativa, responder pasa a valer +0,025 puntos esperados por pregunta. El consejo de «no contestes si no lo sabes» deja de ser correcto justo ahí. El desarrollo completo está en cómo puntúa el examen.
La consecuencia es directa: si el material con el que practicas no descuenta, tus notas están infladas y la serie no informa.
Cuántos hacer y cuándo
| Fase de preparación | Frecuencia | Objetivo |
|---|---|---|
| Primeros meses | Ninguno; tests por tema | Consolidar contenido, no medir |
| Temario al 60 % | 1 cada dos semanas | Detectar bloques débiles |
| Temario completo | 1 por semana | Entrenar gestión del tiempo |
| Último mes | 1–2 por semana | Automatizar ritmo y criterio de descarte |
En esa primera fase el trabajo está en los tests por tema, que permiten cerrar un tema recién estudiado sin esperar a tener el temario entero.
Hacer simulacros demasiado pronto es informativamente pobre: si aún no has cubierto el temario, la nota mide sobre todo lo que no has visto. Más de dos por semana rara vez aporta: el valor está en el análisis posterior.
Reproduce las condiciones del examen: 100 preguntas, 50 minutos y penalización por error.
Hacer un simulacroLos diez simulacros, uno a uno
Los diez comparten formato —100 preguntas, 50 minutos, penalización aplicada— porque el examen no cambia. Lo que cambia es qué se entrena y qué dato se registra en cada uno.
| Simulacro | Qué entrena | Momento |
|---|---|---|
| 1. El diagnóstico | Leer un resultado sin engañarte | Temario al 60 % |
| 2. El reloj | La curva de ritmo dentro de los 50 minutos | Temario al 60 % |
| 3. La penalización | La aritmética de la corrección | Antes de fijar hábitos |
| 4. Los bloques | Convertir el fallo en plan de estudio | Temario casi completo |
| 5. La transcripción | El umbral duro y lo que cuesta una casilla | Temario completo |
| 6. La resistencia | Qué mide y qué no mide un simulacro | Temario completo |
| 7. El descarte | Esperanza y dispersión cerca del umbral | Últimas seis semanas |
| 8. Las negaciones | Clasificar los fallos por causa | Últimas seis semanas |
| 9. Las condiciones reales | Reproducir el acto único | Último mes |
| 10. El ensayo general | La progresión y cuándo parar | Última quincena |
Criterio para ordenarlos
El orden no es decorativo. Los tres primeros instalan las condiciones sin las cuales ningún dato posterior es fiable: primero saber de dónde partes, después el ritmo —quien no termina no puede medir lo que sabe— y después las reglas de decisión, que conviene fijar antes de que se conviertan en costumbre. Los tres siguientes trabajan sobre el contenido y sobre los fallos que no son de contenido. Los cuatro últimos endurecen las condiciones hasta que el ensayo y el examen se parecen.
Puedes alterar el orden, con un límite: no adelantes el 9 ni el 10. Un ensayo en condiciones reales hecho cuando aún faltan temas mide sobre todo lo que no has estudiado, y el resultado desanima sin informar. Y si repites alguno, repite aquel cuyo objetivo no alcanzaste, no aquel en el que sacaste mejor nota.
Cómo analizar un simulacro
El análisis vale más que el simulacro. Terminar, mirar la nota y pasar al siguiente es tirar el ejercicio. Clasifica cada fallo en una de estas cuatro categorías:
- No lo sabía. Fallo de contenido: vuelve al tema.
- Lo sabía y me confundí de opción. Fallo de lectura o prisa; se corrige con ritmo, no con estudio.
- Dudaba entre dos y elegí mal. La categoría más rentable: el contenido está a medias y una revisión corta lo cierra.
- No llegué. Fallo de gestión del tiempo, no de conocimiento.
La cuarta es la que más candidatos ignoran y la que más puntos cuesta en un examen de 30 segundos por pregunta.
El reparto de los 50 minutos
Un esquema que funciona: unos 32 minutos para una primera pasada resolviendo lo que sale con fluidez y marcando lo demás; unos 14 para una segunda pasada sobre lo marcado; y los últimos 4 para revisar la transcripción a la hoja de respuestas.
Ese último tramo no es opcional. Con 100 preguntas y hoja separada, desalinearse de fila es un error catastrófico y perfectamente evitable.
Qué te dice y qué no tu nota
Una nota de simulacro es un dato ruidoso: depende del banco de preguntas, de su dificultad relativa y de tu estado ese día. Lo informativo es la tendencia a lo largo de varias semanas y la distribución de fallos por bloque.
Tampoco predice el corte, que depende del número de plazas y de cuántos se presenten. Lo único que se puede decir con seguridad es lo obvio y lo útil: cuanto más arriba estés, más margen tienes.
Lo que un simulacro no mide
Un simulacro de conocimientos ensaya una sola de las pruebas del proceso. No dice nada sobre la aptitud física, que es eliminatoria por sí misma y en la que un cero en cualquiera de los tres ejercicios excluye aunque la media llegue a cinco. Nada sobre la entrevista personal ni sobre el cuestionario biográfico que la precede, que se valoran con criterios propios. Nada sobre los psicotécnicos de aptitudes, que se corrigen con la misma fórmula con penalización pero cuyo mínimo lo fija el tribunal y no las bases. Y nada sobre el reconocimiento médico.
Conviene recordarlo sobre todo cuando la nota sube: ir bien en simulacros es ir bien en una parte del proceso, no en el proceso. El recorrido completo está en el examen de Policía Nacional.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos simulacros debería hacer?
Un patrón razonable es empezar con el 60 % del temario cubierto, uno cada dos semanas, subir a uno semanal al completarlo y a uno o dos por semana el último mes.
¿Debo hacer los psicotécnicos a continuación?
Conviene alternar. El día del examen las pruebas se concentran en una sola jornada, de modo que encadenarlos periódicamente entrena una resistencia que las tandas cortas no producen.
¿Qué nota en simulacro indica que voy bien?
Más que la cifra, importa la tendencia sostenida y que se obtenga aplicando la penalización y respetando los 50 minutos. Una nota alta lograda sin cronómetro no es comparable.
¿Sirve un simulacro que no aplica la penalización?
Sirve para repasar contenido, no para medir. Sin descontar media respuesta por error, la nota está inflada y la decisión de responder o dejar en blanco no se entrena, que es justo lo que separa a dos personas con el mismo temario.
¿En qué orden conviene hacer los diez?
De menos a más exigencia de condiciones: primero el diagnóstico y el ritmo, después las reglas de corrección y el análisis por bloques, y al final los ensayos en condiciones reales. Adelantar los últimos cuando aún faltan temas produce una nota que no informa.
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Fuentes oficiales
- BOE núm. 167, de 10.7.2026 — Resolución de convocatoria (BOE-A-2026-15055)
- Portal del Aspirante — Policía Nacional
- Dirección General de la Policía
Reproduce las condiciones del examen: 100 preguntas, 50 minutos y penalización por error.
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