Simulacro 2: el reloj

Automatizar los 30 segundos por pregunta. Un simulacro no es un examen de prueba: es un ensayo con un propósito concreto, y este es el suyo.

Última actualización: 8 de agosto de 2026 · Examen de conocimientos

Convocatoria 43 Datos de la convocatoria vigente. Las cifras y reglas de esta página corresponden a la Resolución de 7 de julio de 2026, de la Dirección General de la Policía, publicada en el BOE núm. 167, de 10 de julio de 2026 (BOE-A-2026-15055). Verifica siempre las bases antes de actuar.

Datos clave

Posición en el programa2 de 10
Formato100 preguntas · 50 minutos
PenalizaciónMedia respuesta por error
Objetivo de esta etapaAutomatizar los 30 segundos por pregunta

Este es el simulacro 2 de un programa de diez. El formato no cambia —siempre 100 preguntas en 50 minutos con la fórmula real de corrección— porque el examen tampoco cambia. Lo que cambia es qué estás entrenando en cada uno.

Hacer diez veces el mismo ejercicio sin propósito produce diez notas y ningún aprendizaje. En esta etapa, la número 2, el propósito es automatizar los 30 segundos por pregunta, y todo lo que sigue está subordinado a eso.

El objetivo de este simulacro

Automatizar los 30 segundos por pregunta. Todo lo demás es secundario hoy: si mejoras en esto y la nota baja un poco, el simulacro ha funcionado.

Cómo ejecutarlo

Divide los 50 minutos en cinco tramos de 10 y comprueba en cada uno que llevas 20 preguntas. Si vas por detrás, acelera ya.

Las condiciones básicas se mantienen en los diez —cronómetro visible, sin consultas y con la penalización aplicada—, pero en el simulacro 2 lo que decide si ha servido es lo anterior, no la nota.

Añade un solo instrumento: anota la hora a la que llegas a las preguntas 20, 40, 60 y 80. Son cuatro apuntes de dos segundos que convierten una impresión —«creo que iba justo»— en una curva que se puede corregir. Sin ellos, al terminar solo sabrás si te dio tiempo o no, que es la mitad de la información y la menos útil.

La curva de ritmo: 30 segundos por pregunta

Cincuenta minutos son 3.000 segundos y las preguntas son cien: 30 segundos exactos por pregunta para leer el enunciado, valorar tres alternativas y marcar. No es un dato ambiental de la prueba, es la restricción que la define.

Y ese promedio no está disponible entero. Si reservas cuatro minutos finales para comprobar la transcripción —y conviene—, quedan 46 minutos para cien preguntas: 27,6 segundos cada una. De ahí sale la curva que deberías llevar en la cabeza, que es la única referencia objetiva consultable durante el examen.

MinutoDeberías ir porSi vas por menos
9Pregunta 20Acorta la primera lectura
18Pregunta 40Marca las dudosas y sigue sin releer
28Pregunta 60Renuncia a la segunda pasada
37Pregunta 80Prioriza llegar al final del cuadernillo
46Pregunta 100Quedan cuatro minutos de comprobación

Con mirar el reloj en esos cinco puntos es suficiente. Consultarlo cada dos preguntas consume atención y no corrige nada, porque la desviación solo es medible en tramos largos.

Dónde se pierde el tiempo

El tiempo no se escapa de forma repartida: se va en tres sitios concretos, y los tres son reconocibles al revisar el simulacro.

  1. La pregunta que casi sale. Es el sumidero principal. Tienes la sensación de estar a punto de recordar el dato y el coste marginal de otros diez segundos siempre parece pequeño, hasta que se han ido noventa.
  2. La relectura completa del enunciado. Volver a leer entero un texto que ya has leído rara vez aporta información nueva; lo que la aporta es releer solo la alternativa que has descartado con menos convicción.
  3. La vuelta atrás para cambiar una respuesta ya marcada. Consume tiempo dos veces —la de decidir de nuevo y la de rehacer la marca— y suele resolverse a favor de la primera opción.

La aritmética del primer sumidero es implacable. Cinco preguntas de dos minutos consumen 600 segundos donde correspondían 150: el exceso equivale a quince preguntas que no vas a llegar a leer, y una pregunta no leída vale exactamente cero.

Cuándo abandonar una pregunta

La regla operativa es la del doble presupuesto: si al minuto no has decidido, marca la pregunta y sigue. No la dejes resuelta a medias en la cabeza; anótala y ábrela en la segunda pasada, cuando ya sabes cuánto tiempo te sobra realmente.

Abandonar a los noventa segundos es peor que abandonar a los sesenta y mucho peor que abandonar a los treinta, porque el resultado es el mismo —una pregunta sin resolver— y el coste se triplica. Diez abandonos tardíos suman un cuarto de la prueba gastado en preguntas que no has contestado.

Para detectarlo en este simulacro bastan dos indicadores. El primero: preguntas no leídas mayores que cero mientras los blancos deliberados son pocos; eso no es prudencia, es déficit de ritmo. El segundo: el minuto en el que llegaste a la pregunta 50. Si pasa de 23, la segunda mitad la ejecutaste con deuda de tiempo, y las prisas del final explican más fallos que el temario.

Qué métrica mirar

El dato de esta etapa: La desviación por tramo: dónde pierdes el ritmo, que casi siempre es en el segundo cuarto.

Anótalo antes de pasar al siguiente. La utilidad del programa está en la serie, y la métrica de la etapa 2 solo informa si puedes compararla con la que registres cuando repitas este mismo ejercicio.

Haz un simulacro completo

Reproduce las condiciones del examen: 100 preguntas, 50 minutos y penalización por error.

Hacer un simulacro

El error típico de esta fase

Recuperar el retraso al final. No funciona: las últimas preguntas se responden peor y se transcriben con prisa.

Cómo corregir después

  1. Clasifica cada fallo: no lo sabía, me confundí, dudaba entre dos, no llegué.
  2. Los de la tercera categoría son los más rentables: el contenido está a medias y una revisión corta lo cierra.
  3. Los de la cuarta no son de temario, son de ritmo.
  4. Vuelve a los temas con más fallos antes del siguiente simulacro.
  5. Registra la métrica de esta etapa para poder compararla.

Dónde encaja en la preparación

Va después del simulacro 1 y antes del 3. Con un ritmo semanal en el tramo final, el programa completo ocupa unas diez semanas.

El formato completo de la prueba, con sus 100 preguntas y sus 50 minutos, está en el examen de Policía Nacional; la fórmula con la que se corrige, en cómo puntúa el examen. Para trabajar el ritmo en tandas cortas entre simulacro y simulacro sirven los tests por tema.

El marco general —cuántos hacer, cuándo empezar y cómo analizarlos— está en simulacros de Policía Nacional.

Sobre el contexto. El ritmo no es un detalle de estilo: la prueba se celebra en acto único, con 100 preguntas y 50 minutos fijados por la convocatoria, y una pregunta no leída puntúa igual que una en blanco. Cuánta nota hace falta por encima del mínimo de 3 puntos no lo publica nadie de antemano; los ratios de aspirantes por plaza que circulan son estimaciones de academias, no datos de la Administración. Ver nota de corte.

Preguntas frecuentes

¿En qué se diferencia el simulacro 2 de los demás?

El formato es el mismo —100 preguntas en 50 minutos con penalización— porque el examen no cambia. Lo que cambia es el objetivo: en esta etapa se entrena automatizar los 30 segundos por pregunta.

¿Tengo que hacerlos en orden?

Es lo recomendable, porque cada etapa se apoya en la anterior: el ritmo antes que el descarte, y el descarte antes que la resistencia de jornada completa.

¿Cuánto tiempo tengo por pregunta?

Treinta segundos de promedio: 50 minutos para 100 preguntas. Si reservas cuatro minutos finales para revisar la hoja de respuestas, el promedio real de trabajo baja a unos 27,6 segundos.

¿Y si a mitad de prueba voy con retraso?

Renuncia a la segunda pasada antes que a leer preguntas. Una pregunta no leída no admite ni siquiera descarte, mientras que una dudosa marcada conserva su valor si al final sobra un minuto.

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Fuentes oficiales

Haz un simulacro completo

Reproduce las condiciones del examen: 100 preguntas, 50 minutos y penalización por error.

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