Cálculo mental
No es talento: son cuatro técnicas que sustituyen el algoritmo de papel por otro más rápido y menos propenso al error.
Última actualización: 8 de agosto de 2026 · Psicotécnicos
Datos clave
| Aptitud | Numérica |
|---|---|
| Sin calculadora | Siempre |
| Técnica base | Descomponer y compensar |
| Mejora | Rápida y sostenida |
Mide la agilidad con las operaciones básicas sin apoyo externo. No es un fin en sí mismo: es el instrumento con el que se resuelven series, porcentajes y problemas. Un cálculo lento contamina todo el bloque numérico.
Qué mide el ítem y cómo se construye
Un ítem de cálculo no mide si sabes multiplicar: eso se da por supuesto. Mide cuántas operaciones elementales necesitas encadenar para llegar al resultado y cuántos resultados intermedios eres capaz de sostener sin apuntarlos. Por eso los números no son casuales. Quien construye el ítem elige cifras que castigan el algoritmo escrito y premian la descomposición: multiplicadores cercanos a una decena redonda, factores que esconden un 25 o un 5, sumandos que piden compensación.
Las alternativas se fabrican después, y aquí está lo aprovechable: cada distractor es el resultado exacto de un error de método concreto. Si redondeas 49 a 50 y olvidas devolver el 8, obtienes 400 en lugar de 392, y 400 estará entre las opciones. Si sumas 198 + 47 como 200 + 47 sin restar los 2, obtienes 247 en lugar de 245, y 247 también estará. Reconocer el patrón permite hacer el camino inverso: cuando dudas entre dos alternativas, comprobar cuál de ellas es «tu resultado más el error típico» suele resolver el ítem.
El error de partida: replicar el papel
Casi todo el mundo calcula mentalmente reproduciendo el algoritmo escrito, de derecha a izquierda, arrastrando llevadas. Es el peor método posible sin papel: obliga a retener resultados parciales en el orden inverso al que se necesitan.
Las cuatro técnicas
- Descomponer: 47 × 6 se convierte en 40 × 6 más 7 × 6, es decir 240 + 42 = 282.
- Redondear y compensar: 198 + 47 es más fácil como 200 + 47 menos 2 = 245. Y 49 × 8 como 50 × 8 menos 8 = 392.
- Usar referencias: multiplicar por 5 es multiplicar por 10 y dividir entre 2; multiplicar por 25 es multiplicar por 100 y dividir entre 4.
- Factorizar: 16 × 25 es más cómodo como 4 × 4 × 25, y 4 × 25 = 100, con lo que queda 400.
La velocidad y el criterio de descarte se ganan practicando contra el cronómetro.
Practicar psicotécnicosEjemplo resuelto
Calcular el 15 % de 340. Por algoritmo habría que multiplicar 340 por 15 y dividir entre 100. Por referencias: el 10 % de 340 es 34; el 5 % es su mitad, 17; el 15 % es la suma, 51. Tres operaciones triviales frente a una multiplicación de tres cifras.
El mismo razonamiento aplicado a cinco operaciones frecuentes, con el distractor que acompaña a cada una:
| Operación | Camino corto | Resultado | Distractor asociado |
|---|---|---|---|
| 198 + 47 | 200 + 47 − 2 | 245 | 247, por no compensar |
| 49 × 8 | 50 × 8 − 8 | 392 | 400, por no devolver el 8 |
| 38 × 45 | 40 × 45 − 2 × 45 | 1.710 | 1.800, el redondeo sin corregir |
| 124 × 8 | 100 × 8 + 24 × 8 | 992 | 892, por perder un arrastre |
| 84 × 25 | 84 × 100 ÷ 4 | 2.100 | 210, error de magnitud |
Las cinco están comprobadas una a una. Merece la pena rehacerlas en voz alta: lo que se automatiza no es el resultado, sino el gesto de partir el número antes de operar.
Trampas frecuentes
- Perder el orden de magnitud al descomponer: comprueba siempre que el resultado es plausible.
- Compensar en el sentido equivocado: si redondeaste hacia arriba, hay que restar.
- Arrastrar un error temprano: en cadenas largas, un fallo en el primer paso invalida todo.
- Calcular más precisión de la necesaria: mira las alternativas antes de operar.
Gestión del tiempo
Estos ítems deberían resolverse en menos de quince segundos. Si uno te lleva más, casi siempre es porque estás usando el algoritmo escrito en lugar de descomponer. El tiempo te dice qué técnica te falta.
Ese umbral tiene un fundamento aritmético, no estilístico. La prueba se corrige con la fórmula de la convocatoria: 0,1 por acierto y −0,05 por error. Con tres alternativas la penalización es exactamente neutra, de modo que responder al azar y dejar en blanco valen lo mismo, cero. Pero basta descartar una alternativa —y en cálculo se descarta con una estimación de magnitud que cuesta dos segundos— para que responder valga +0,025 puntos esperados.
De ahí la regla de abandono: si a los quince segundos no ves el camino corto, estima el orden de magnitud, marca la alternativa compatible y pasa. El tiempo total de la prueba está topado en 60 minutos y no está repartido por bloques, así que cada minuto invertido en un ítem terco se lo estás quitando a tres ítems que resolverías de un vistazo. Dejar en blanco por prudencia no es neutro: es renunciar a esos 0,025.
Cómo detectar tu nivel
No te fijes en cuántas fallas, sino en cuánto tardas en las que aciertas. Cronometra veinte operaciones del tipo de la tabla anterior y calcula el tiempo medio. Por encima de veinte segundos por operación estás reproduciendo el algoritmo de papel; entre diez y veinte, descompones pero aún dudas; por debajo de diez, el gesto está automatizado y el trabajo pasa a ser de mantenimiento.
El error de método específico de este tipo es calcular con más precisión de la necesaria. Buena parte de los ítems no piden el resultado exacto, sino el único resultado compatible con las alternativas, y esas alternativas suelen estar lo bastante separadas como para que baste una aproximación. Mirar las opciones antes de operar no es hacer trampa: es leer el enunciado entero.
La frontera con los tipos vecinos
El cálculo mental no es un tipo de ítem: es la herramienta con la que se resuelven los demás del bloque numérico, y por eso conviene distinguir qué se entrena en cada guía. Aquí trabajas la operación: descomponer, compensar, factorizar, estimar. En porcentajes trabajas la base de referencia: sobre qué cantidad se aplica cada variación, que es donde vive el error de los porcentajes sucesivos. En fracciones trabajas la equivalencia: comparar y traducir partes de un todo sin convertirlas a decimal.
La consecuencia práctica es que un fallo en un ítem de porcentajes casi nunca se arregla practicando cálculo, y viceversa. Si aciertas la operación y fallas la interpretación, el problema es de base; si planteas bien y te equivocas en la cuenta, el problema es de aritmética. Los tres tipos se agrupan en razonamiento numérico, y su encaje en el proceso selectivo está explicado en el hub de psicotécnicos y en la guía del examen de Policía Nacional.
Cómo practicar
Cinco minutos diarios, no una hora semanal. La automatización requiere frecuencia, no volumen. Un ejercicio doméstico eficaz: calcular mentalmente el importe de la compra mientras se llena el carro, o los porcentajes de un descuento antes de mirar el precio final.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se mejora el cálculo mental?
Sustituyendo el algoritmo de papel por descomposición, redondeo con compensación, uso de referencias y factorización, y practicando en sesiones cortas y diarias.
¿Por qué se calcula de izquierda a derecha?
Porque las cifras de mayor peso determinan el orden de magnitud y permiten descartar alternativas antes de completar la operación, y porque evita retener llevadas en memoria de trabajo.
¿Merece la pena responder si no da tiempo a terminar la operación?
Sí, si una estimación del orden de magnitud te permite descartar al menos una alternativa. Con tres opciones y penalización de medio punto por error frente a uno por acierto, el azar puro vale cero, pero con una opción eliminada la respuesta suma 0,025 puntos esperados.
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Fuentes oficiales
- BOE núm. 167, de 10.7.2026 — bases de la convocatoria
- Ministerio del Interior — Pruebas de selección, Escala Básica
La velocidad y el criterio de descarte se ganan practicando contra el cronómetro.
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